
Es algo fuerte porque al día de hoy sigue pasando por mi mente y mi cuerpo. Esa sensación de culpa por no poder ir a una fiesta, por arruinar los planes de otras personas, culpa hasta por sentirme bien y disfrutar de la vida misma.
Es ese remordimiento que me mantiene inquieta queriendo encontrar una razón o una respuesta a todo, pero también tratando de convencer o convencerme de que lo que dije o hice fue lo mejor, cuando la realidad es que la vida te presenta oportunidades para ser vividas y disfrutadas , así poco a poco, cada momento, cada instante, sin miedo y con amor.
Con el tiempo y trabajo interno te puedo decir que vas comprendiendo poco a poco que cada uno es responsable de las decisiones que toma y de lo que estas te hacen sentir. Se que no puedo cambiar lo que ya fue, lo que paso y como lo manejé, pero si puedo tomar nuevas decisiones desde el amor, desde lo que me da paz y tranquilidad A MÍ.
He leído, investigado, meditado, tomado terapia, platicado y hecho cosas para comprender y abrazar esa sensación que sigue teniendo sus flashazos en mi vida, pero que seguro estoy pasando, y de la mejor manera posible para mí.